Inicio 9 Enciclopedia 9 «Lo abyecto»

El concepto de “lo abyecto” es ineludible para la comprensión de la teoría crítica y los estudios culturales contemporáneos. En su acepción fundamental, la abyección se refiere a todo aquello que provoca una intensa repulsión o rechazo visceral, pero que al mismo tiempo ejerce cierto grado de fascinación sobre las personas. Es aquello que la cultura, la sociedad y el propio individuo necesita expulsar con urgencia para poder constituirse como tales y existir dentro de un sistema ordenado. A pesar de este necesidad, lo abyecto está marcado por su resistencia a desaparecer por completo: se demarca en tanto deshecho que permanece al acecho en los márgenes y se constituye como una constante amenaza de desestabilizar nuestra identidad.

El diccionario de etimología de Oxford ubica los primeros usos de “abyección” hacia el siglo XV. El uso del término en aquel momento, alejado de interpretaciones psicoanalíticas y políticas, simplemente indicaba que alguien había sido denigrado, señalado como indeseable, degradado en estatus, rechazado o excluido por cualquier motivo. Durante el siglo XVI, su significado comienza a refinarse en torno a lo despreciable y desagradable. Su raíz etimológica, derivada del latín abicere, refuerza, de alguna forma, significados que durante el siglo XVI habían quedado en desuso: rechazo y exclusión. De allí, al llegar a la contemporaneidad, la abyección se mantiene en este universo de significados, pero con fuertes intervenciones teóricas al respecto de su uso: Pouvoirs de l’horreur: Essai sur l’abjection [Poderes de la perversión] (1989) de Julia Kristeva marcó en gran medida la interpretación del término dentro de los estudios del arte y la literatura. Julia Kristeva, inscripta en el estructuralismo francés, con fuertes vínculos al psicoanálisis y la lingüística, propuso este concepto para repensar tanto fenómenos físicos y psíquicos como categorías ontológicas. Por otro lado, teóricos como Georges Bataille y Judith Butler se han inclinado por interpretaciones político-sociales de lo abyecto. En el caso de Bataille, su ensayo sobre la abyección publicado post mortem, Essais de sociologie, de 1970, opta por una definición de abyección estrictamente vinculada con el fenómeno de exclusión social y los mecanismos que lo habilitan. Butler, en cambio, toma tanto los fenómenos del psicoanálisis señalados por Kristeva como las interpretación de ciertos fenómenos políticos de exclusión, e indica el potencial disidente de lo abyecto. 

De esta forma, la abyección cuenta con una base de asociaciones entre lo excluido, lo expulsado que se torna desagradable y repulsivo, con implicancias psicológicas y políticas. A los propósitos de esta definición, es indispensable pensar en el concepto como capaz de aplicarse a la forma tanto como al contenido del arte y la literatura (Latche 2016, 18). Una obra puede estar compuesta de materiales basados en la expulsión –texturas desagradables, heces, cabellos, uñas recortadas, sangre o distintos fluidos– así como también el contenido de una obra en particular puede tratar temas relacionados con el fenómeno de la exclusión, la pérdida del yo, la segregación, asociados con reacciones de angustia, repulsión y desagrado. 

En el marco de los estudios formales, lo abyecto siempre se ha ligado a la lectura de Kristeva. Ante todo, la abyección es un sentimiento o sensación que debe entenderse como un fenómeno propio de la subjetividad que implica una relación con el otro; de ahí su carácter social. La autora francesa reconfigura el concepto desde una perspectiva psicoanalítica predominantemente lacaniana: lo abyecto se define no como un objeto delimitado en un vínculo de mera oposición, sino como aquello que amenaza –con disolver, penetrar, debilitar– la frontera entre el sujeto y el mundo. Para Kristeva, la abyección perturba una identidad, un orden o un sistema, precisamente porque no respeta sus límites ni sus lógicas. A su vez, el concepto se constituye desde su carácter emocional y fisiológico: la abyección –en tanto sensación y relación con lo percibido– produce una respuesta visceral ambigua, pues al tiempo que genera una intensa repulsión, angustia o asco, de manera simultánea, ejerce una oscura fascinación que atrae al sujeto hacia este mismo lugar. Es así que tiene un doble carácter: produce un efecto de repulsión a la vez que fascina al que lo experimenta: “lo abyecto, objeto caído, es radicalmente un excluido, y me atrae hacia allí donde el sentido se desploma” (Kristeva 1998, 8). En este sentido, dentro de la teoría psicoanalítica, ¿lo abyecto puede pensarse desde sus distinciones con el concepto de lo siniestro? Mientras que este último pertenece a un orden familiar que de pronto se vuelve inquietante en su retorno, el origen de lo abyecto se presenta desde la familiaridad para luego constituirse sobre una falta absoluta de reconocimiento. Entonces, la abyección de Kristeva puede identificarse cuando se quiebran las fronteras entre lo interior y lo exterior, entre lo puro y lo contaminado; se manifiesta en el asco cotidiano frente a ciertas comidas, la basura y los deshechos, lo inmundo y los fluidos corporales. El ejemplo cúlmine y más violento de la abyección es el cadáver humano, puesto que representa tanto el deshecho absoluto como el colapso total de los límites que protegen al cuerpo (10).

Es indispensable pensar, asimismo, en términos sociopolíticos, el potencial subversivo de lo abyecto. Bataille (1993) parte del término en francés misérable y mantiene el juego con su presencia en la literatura francesa para indicar su proximidad con la abyección (9). De esta forma la ubica como una frontera implícita y movible, capaz de indicar el momento de expulsión y desagrado de ciertos individuos de la sociedad. Vale destacar que el fenómeno de la abyección implica la anulación de todas formas de contacto entre lo excluido y lo incluido. Lo abyecto, asociado también a lo que se expulsa del cuerpo humano, causa profundo asco, repulsión y disgusto. Pero no sin contradicción: no se rechaza lo abyecto sin más; hay una profunda congoja, enojo, e incluso tristeza en mirar hacia lo abyecto. Baudelaire lo pone en palabras en su popular poema “Les yeux du père disaient” (1869) cuando la acompañante del narrador expresa: “¡No soporto a esa gente con los ojos abiertos como platos! ¿No puedes decirle al encargado del café que los eche de ahí?”. La abyección reside precisamente en el sentimiento de rechazo visceral, incomodidad, desagrado, y profunda desconsolada ausencia que implica la exclusión: la inhabilidad para rechazar de forma imperativa aquello que los principios mismos de lo colectivo exigen (Bataille 1993, 10). Las condiciones materiales que sostienen la existencia de la vida en sociedad fundan en sí mismas las condiciones para lo abyecto y el odio, desagrado y angustia que produce aquello que es rechazado también se transforma en la condición misma de su existencia y en lo que mantiene a los distintos sujetos abyectos, distanciados entre sí. 

En Bataille ya existe el principio subversivo de lo abyecto que Butler va a explorar en su teoría política-sexual. De acuerdo con Butler (1993), lo abyecto existe precisamente dentro del sujeto heterosexual como la base fundante de lo que repudia y, por lo tanto, de lo que es. A partir de la construccion del dominio de lo abyecto, el sujeto heterosexual llega a ser. Al mismo tiempo, el dominio de lo abyecto permite crear sujetos fundados en su propio rechazo y, de esta forma, borrar identidades disidentes. Lo abyecto define, de acuerdo con Butler, los cuerpos que valen y los que no. Pero es precisamente en ese sentimiento de rechazo donde se puede fundar una posición crítica, y respuestas política y artísticamente radicalmente subversivas. 

Las producciones literarias y artísticas que hacen uso de lo abyecto se caracterizan, por lo general, por transgredir los tabúes sociales o hacer críticas sociales a partir de las posibilidades iconográficas o temáticas que la expulsión colocada al centro de las bases fundantes del sujeto permite. Como ejemplo, Mientras Agonizo (1985 [1929]) de William Faulkner, narra la manipulación constante del cadáver de la matriarca de la familia Bundren, el juego con vísceras de pescado, y la sucesión a mutilaciones o pérdida de dientes. De este modo, las expulsión de los sujetos de sí mismos producto de la muerte y el duelo –pero también, en términos de Bataille, la representación de los miserables como los excluidos del sistema que producen hedor y rechazo– trae a la literatura estas imágenes que causan aversión asociada con la pérdida y la ausencia. Otro ejemplo del uso literario de lo abyecto lo constituye la popular Carrie de Stephen King (1974), donde una etapa de transición psicológica y biológica, la primera menstruación, produce escozor al representar escenas de baño en la que agua y sangre se escurren por la piel brotada de Carrie. Sin embargo, los ejemplos del arte son tal vez más claros a la hora de transmitir el rechazo fundado en la pérdida del yo que se encuentra en la base de lo abyecto. De esta forma, litografías como Untitled (1990) de Kiki Smith que representan una madeja de pelos sobre una superficie blanca, o la obra Menstruation Bathroom (1972) Judy Chicago. donde se retrata un baño con elementos de higiene personal femenina, encarnan en una imagen precisa la reacción visceral a lo expulsado del cuerpo humano.

A su vez, dos relatos breves que retratan el concepto de la abyección desde su propio esquema narrativo son “The Lottery” [La lotería] (2021 [1948]) de Shirley Jackson y “The Ones Who Walk Away from Omelas” [Los que se van de Omelas] (2015 [1973]) de Úrsula K. Le Guin. Ambas autoras presentan mundos ficcionales de aparente bienestar, signados por la tradición: la organización social idílica –espacio: el pueblito del cuento de Jackson, la ciudad utópica de Omelas– solo se permite mediante la marginalización sistemática de un individuo, que debe establecerse como tradición  ritual de forma esporádica o continua. El primer caso se da en la selección anual de una persona del pueblo que debe ser linchada por el resto de los habitantes para garantizar una buena cosecha, vía apedreada. En el segundo, la reclusión forzada de un niño durante toda su vida en una habitación sucia (sin capacidad de comunicarse, deformado y cubierto en sangre y en sus deshechos), a pesar del conocimiento de todos los ciudadanos, es lo que propicia la historia. En ambos cuentos los humanos se constituyen como potenciales sacrificios y la abyección se produce desde esta relación entre el sistema y los individuos: está presente en la naturalidad del linchamiento y la degradación del niño, en la aceptación de la tradición perversa y en las acciones deliberadas que toman las comunidades. Esto es más notorio todavía por la presencia de aquellos que rechazan, aunque no se rebelan, en torno a este orden: la familia de la protagonista linchada que sufre secamente, y los habitantes de Omelas que no aceptan estas condiciones y se exilian de manera voluntaria.

Por último, aunque próximos, y sucediendo a veces en simultáneo, no deben confundirse las categorías de lo grotesco, el gore o la abyección. En la primera hay un cuestionamiento a las fronteras entre distintos reinos y al concepto mismo de lo humano a través de elementos iconográficos y estéticos; en la segunda el acento está colocado sobre la violencia y la destrucción de los cuerpos; lo abyecto, por su parte, se trata de la pérdida del yo concentrada en el objeto tabú. Es tal condición de pérdida y rechazo la que genera el abyecto: el sentimiento contradictorio de expulsión y angustia, y no sus cualidades iconográficas como sí sucede en el caso del grotesco y el gore. 


Bibliografía

Arya, Rina. 2014. Abjection and Representation: An Exploration of Abjection in the Visual Arts, Film and Literature. Springer.

Bataille, Georges. 1999. Abjection and Miserable Forms. Traducido por Yvonne Shafir. En More & Less. Editado por Sylvere Lotringer. Semiotext(e).

Butler, J. 1993. Bodies that Matter: On the Discursive Limits of ʻSexʼ. New York: Routledge.

Faulkner, William. As I Lay Dying. Novels 1930-1935. Edited by Joseph Blotner and Noel Polk. Literary Classics of the United States, 1985, 3-178.

Jackson, Shirley. 2021. “La lotería”. En Profetas y Monstruos. Traducido por Alejandro Goldzycher. Disponible en https://literaturanorteamericana.ar/la-loteria-por-shirley-jackson/ 

King, Stephen. 1974. Carrie. Doubleday.

Kristeva, Julia. 1998. Poderes de la perversión. Traducido por Nicolás Rosa. Siglo XXI.

Le Guin, Úrsula K. 2015. “Los que se alejan de Omelas”. En Las doce moradas del viento. RBA Editorial.

Lechte, John. 2016. “Abjection, Art and Bare Life”. En Abject Visions. Editado por Rina, A. y Chare N. Manchester University Press. Pp 15-26.